viernes 20 de junio de 2008

El rechazo/Maurice Blanchot

"En un determinado momento, frente a los acontecimientos públicos, sabemos que debemos expresar nuestro rechazo. El rechazo es absoluto. No discute ni hace escuchar sus razones. Aun cuando permanezca silencioso y solitario, incluso cuando se expresa, como se debe, con toda claridad. Los hombres que rechazan y que se encuentran unidos por la fuerza del rechazo saben que no se encuentran todavía unidos. El tiempo de la afirmación común precisamente les ha sido arrebatado. Lo que les resta es el rechazo irreductible, la amistad de ese NO inflexible, convencido, riguroso, que los vuelve unidos y solidarios."
El rechazo/Maurice Blanchot

Conocíamos ese texto de Blanchot (del que transcribimos el comienzo) desde la lectura de "La risa de los dioses" (primera traducción al castellano de "L'amitié"). Lo volvemos a encontrar en "La amistad" (libro reeditado por Editorial Trotta en el 2007) y en los "Escritos políticos" (publicado por Libros del Zorzal en el 2006), en donde se explicitan algo más las "circunstancias" del mismo:
"En 1958, Dionys Mascolo y Jean Schuster crean, con el objeto de oponerse a la forma mediante la cual Charles De Gaulle se hizo del poder, la revista "Le 14 juillet". Tres números aparecerán en 1958 y 1959 (...) Maurice Blanchot colaborará en los números 2 y 3. Sus colaboraciones constituirán las primeras de carácter "político" desde el final de la guerra.
El texto publicado en el Número 2 se titula "El rechazo", e iba a estar precedido de una carta del autor dirigida a Dionys Mascolo: "Este pequeño texto está fundamentalmente destinado a afirmar mi acuerdo con usted (...) El rechazo del que hablo se adormece: hace falta vincularse mediante una decisión que después no ceda más. La tarea consiste, primero, en conducir a los intelectuales, que no están comprometidos políticamente, al respeto de su condición de tales, que no puede permitirles el consentimiento, ni siquiera la indiferencia: algo ha pasado. La dificultad será sin duda impedirles ser ellos mismos, como sucede a veces cuando son llevados a tomar partido en los acontecimientos públicos (...) sigue siendo imprescindible entender lo que ha sucedido, así como también el movimiento que ineluctablemente resulta de ello. El pasado no nos ilumina demasiado, hay algo diferente, una promesa de opresión nueva. Nos arriesgamos a ir hacia lo peor por caminos extraños, pero depende de nosotros -pues todas las vías están cerradas por el momento- encontrar, precisamente a partir de ahí, una salida, rehusándonos en todo momento y en todos los órdenes a ceder"